En 1967, Babcock Wilcox Española -presente en el mercado español desde 1918- implementó su política de diversificación creando una división de fabricación de válvulas, que pronto se convirtió en uno de los principales actores del mercado internacional, gracias a su esfuerzo de ingeniería, desarrollando nuevos diseños para mejorar la confiabilidad de los productos en el sector de generación de energía (nuclear y convencional), industria petroquímica, sectores de petróleo y gas y obras hidráulicas.